La temperatura en los lugares de observación suele ser mucho más baja que en la costa, incluso durante el verano.
Recomendamos llevar ropa de abrigo, calzado cómodo y vestir por capas. A más de 2.000 metros de altitud es habitual que la temperatura descienda de forma considerable después de la puesta de sol.
Aunque en la costa haga calor, durante el trayecto es posible atravesar el mar de nubes e incluso encontrar lluvia antes de llegar por encima de las nubes. Por ello, es importante venir preparado para las condiciones de la montaña.
Ir bien equipado te permitirá disfrutar mucho más de la experiencia y concentrarte en lo realmente importante: observar y comprender el cielo.